APORTE FINAL DE MERLY TAUSA
Es
importante reflexionar acerca de la importancia, tal vez ética, que tiene
nuestra preparación profesional para enfrentar a este diverso mundo de la
educación, y detenernos por un momento a tratar de evocar esa gran ilusión con
la que emprendemos cada día de aprendizajes y si realmente coincide con lo que
somos y hacemos.
Pudiéramos
empezar por cuestionarnos qué tan competentes somos para articular los recursos
educativos que tenemos dentro y fuera de la institución con los referentes
curriculares, entiéndase por estos últimos, los estándares básicos de
competencias, los derechos de aprendizaje en sus dos versiones y las mallas de
aprendizaje; adicional a eso, es importante hacer un ejercicio de introspección
y reflexionar sobre la preparación que hacemos de manera particular, sin
esperar que el MEN lo proponga, para enfrentar los retos diarios y brindar a
los estudiantes procesos educativos de calidad.
Lo anterior pudiera
encontrar respuesta en la manera en cómo proyectamos los procesos cognitivos
que se encuentran presentes en las experiencias y momentos pedagógicos para
poder potenciarlos, además de la manera en cómo nos preparamos para asumir los
retos cotidianos, por ejemplo, al llegar al punto de la planeación pedagógica
(contenido, objetivo, desarrollo y evaluación) debemos seleccionar los
contenidos apropiados a la experiencia educativa y necesidades sociales y
cognitivas de los estudiantes para que sean mediadoras con su estructura
cognitiva y contexto inmediato.
Por otro lado, tener clara la intencionalidad pedagógica que tiene cada momento
de la experiencia educativa, desde los objetivos propuestos hasta los recursos
y herramientas utilizados.
Como conclusión de esta
reflexión, es relevante destacar, que el desarrollo de la planeación debe
permitir plasmar la creatividad, la exploración de ideas y saberes previos,
hablar y escuchar de manera activa y respetuosa, tomar decisiones y confrontar
ideas.
Comentarios
Publicar un comentario