APORTE FINAL LILIBETH RODRIGUEZ
Reflexión sobre la
educación inicial.
A lo largo de las prácticas pedagógicas se ha comprobado que
los niños desde que nacen inician un contacto con el mundo a través del
lenguaje oral: murmullos, cuentos y en la medida que van creciendo se van
integrando al núcleo familiar, con
rondas juegos y a su vez van descubriendo que existen además del lenguaje oral,
el lenguaje escrito, por ejemplo: en los anuncios, carteles, propagandas,
encuentran una riqueza visual que puede
integrar a sus estructuras cognitivas y que posteriormente asocian al lenguaje
oral y escrito.
Una de las estrategias pedagógicas fundamentales e
indispensables para el aprendizaje significativo, es propiciar espacios pedagógicos donde los
niños tengan acceso libre a los textos y que cada mañana antes de iniciar las
clases se haga una asamblea para socializar un texto específico y que uno de
los niños lidere la actividad. De esta manera se logra desarrollar habilidades que le
faciliten a los niños aprender a leer y a escribir.
El niño desde su nacimiento establece una
relación con sus progenitores de tal manera que queda demostrado que la
relación de padres e hijos ayuda adquirir conocimiento y por lo tanto, es
necesario vincular los padres de familia
al proceso de enseñanza aprendizaje de leer y escribir en los primes años de la
infancia. Por lo tanto, es recomendable que los niños sientan el apoyo de sus
padres y profesores para que crezcan de manera confiada y segura.
El quehacer pedagógico ha demostrado que los niños
necesitan tener ayuda en su educación inicial para despertar en ellos el deseo
de aprender, a leer con alegría. En otras palabras, que los alumnos se sienta motivado querido por sus
compañeros, respetados y de esa manera se logra que se fortalezca su autoestima y que ellos sientan que son personajes importantes para los docentes y
su familia.
Desde la familia, la participación en éste proceso del
fortalecimiento de la lectura y escritura se pone de manifiesto en la práctica
pedagógica para conseguir un aprendizaje significativo a través de las historias, canciones,
cuentos, que faciliten el enriquecimiento del lenguaje y de sus experiencias,
de sus vivencias fortaleciendo lazos emocionales y propiciando una actitud
positiva hacia la lectura.
Si lo observamos de esta manera se puede inferir que la
experiencia con el lenguaje oral, la literatura la música, el juego, el arte,
la exploración del medio, la cultura y la vida cotidiana se deben tener
presentes para que los niños se formen de manera integral y entiendan la importancia de la función
social expresiva y comunicativa, que tiene el lenguaje como parte esencial para
aprender a leer sin ninguna clase de presión ;de tal manera que se creen
espacios para que los niños sientan la necesidad de querer leer propiciando un
clima educativo agradable que responda a las expectativas de los niños que
educamos y formamos.
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