La gran ilusión de la educación alienada con los referentes de calidad

Es importante conocer que el objeto del escrito es la articulación de los referentes de calidad del ministerio de educación y la coherencia y cohesión que existen entre ellos, destacando las particularidades, jerarquías y complementos entre sí, hasta su materialización en la práctica pedagógica.
Pudiéramos empezar por cuestionarnos qué tan competentes somos para articular los recursos educativos que tenemos dentro y fuera de la institución con los referentes curriculares, entiéndase por estos, los lineamientos curriculares, estándares básicos de competencias, derechos de aprendizaje, matrices y las mallas de aprendizaje; adicional a eso, es importante hacer un ejercicio de introspección y reflexionar sobre la preparación que hacemos de manera particular, sin esperar que el MEN lo proponga, para enfrentar los retos diarios y brindar a los estudiantes procesos educativos de calidad.
En primer lugar, los lineamientos nos brindan ejes alrededor de los cuales pensar propuestas curriculares, que permite a los niños construir hipótesis y significación de su lengua materna, desde aspectos esenciales de su desarrollo motriz, social y cultural como lo es el dibujo, avanzando en el reconocimiento de la producción textual, desde las diferentes tipologías, pasando por el reconocimiento de  las categorías y formas de organización de los escritos; Asimismo pone el énfasis en procesos metacognitivos de introspección, autorregulación y autoevaluación del proceso escrito, hasta llegar al manejo de los niveles de análisis y producción de textos, que se traduce en coherencia y cohesión local, coherencia global, coherencia y cohesión lineal y pragmática. Todo esto transversalizado por los conceptos de proceso lector, lectura, lector, texto y contexto.
            En otra instancia y de manera jerárquica, encontramos los EBC, que nos brindan una mirada subjetiva y social del lenguaje, basada en la manera en como cada ser humano se apropia de la realidad a partir de la constitución del mismo como herramienta pedagógica y el poder establecer relaciones sociales a partir del uso funcionalista del mismo. En otras palabras, los estándares básicos de competencias nos universalizan el conocimiento teórico y práctico del proceso de enseñanza-aprendizaje del lenguaje, en cuanto nos facilita una estructura por grupos de grados a partir de cinco factores de organización: producción textual, comprensión e interpretación textual, literatura, medios de comunicación y otros sistemas simbólicos y ética de la comunicación.
Lo que se puede destacar hasta ahora, es que los EBC, son una manera práctica y segura de garantizar la materialización de las diversas formas de construcción del lenguaje, que nos da a conocer los lineamientos, en partes pequeñas y estructuradas.
Otros de los referentes analizados y que surgieron posterior a los dos ya expuestos, son las matrices de referencia, como respuesta a la necesidad de organizar el componente evaluativo, que visionadas desde el ICFES, se dividen en pragmático, el cual hace referencia a la intencionalidad con la que se enfrenta la producción y análisis de un texto,  el semántico, que esta ligado directamente al significado de ellos, que se traduce conforme los lineamientos en macroestructuras, es decir, coherencia global o variedad de silueta textual y sintáctico que se asocia a las superestructuras que es la forma global en cómo se organizan los componentes de un texto, dicho en otras palabras, es el reconocimiento de lo que hila cada una de las partes lineales del texto hasta constituirse propiamente en uno que dé cuenta de una silueta especifica.
Lo anterior pudiera encontrar respuesta en la manera en cómo proyectamos los procesos cognitivos que se encuentran presentes en las experiencias y momentos pedagógicos para poder potenciarlos, además de la manera en cómo nos preparamos para asumir los retos cotidianos que emanan de la puesta en práctica del lenguaje,  por ejemplo, al llegar al punto de la planeación pedagógica (contenido, objetivo, desarrollo y evaluación) debemos seleccionar los contenidos apropiados a la experiencia educativa y necesidades sociales y cognitivas de los estudiantes para que sean mediadoras con su estructura cognitiva y contexto inmediato, por otro lado, tener clara la intencionalidad pedagógica que tiene cada momento de la experiencia educativa, desde los objetivos propuestos hasta los recursos y herramientas utilizados, con el propósito esencial de que los estudiantes desarrollen las habilidades lingüísticas como lo son: hablar, escuchar, leer y escribir. Las mallas de aprendizaje están diseñadas a partir de estas habilidades mencionadas, propias de los procesos de comprensión y producción, acercando al estudiante a las competencias actitudinal, procedimental, axiológica y cognitiva, es decir, que aprendan a convivir, a hacer, ser y conocer, respectivamente.
Como conclusión de esta reflexión, es relevante destacar, que el desarrollo de la planeación debe permitir plasmar la creatividad, la exploración de ideas y saberes previos, hablar y escuchar de manera activa y respetuosa, tomar decisiones y confrontar ideas.

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